Embarazo en gatos: etapas y mitos de un proceso asombroso

Si alguna vez te has preguntado cómo es y cuánto tiempo dura el embarazo de una gata, hoy te traemos respuestas. Vamos a adentrarnos en el fascinante mundo de la gestación felina para descubrir este proceso maravilloso.

Antes de hablar sobre la duración del embarazo en gatos, es interesante conocer cómo funciona este proceso en nuestros mininos. Las gatas tienen un sistema reproductor complejo a la par que eficiente. Durante la gestación, experimentan cambios hormonales significativos que preparan el camino para el desarrollo de los futuros gatitos.

Duración del embarazo de una gata

En promedio, la gestación en gatos dura alrededor de 63 a 65 días. Esto puede variar entre diferentes gatas y no es raro que algunos embarazos se extiendan hasta 70 días.

Algunos factores pueden influir en la variabilidad de la duración del embarazo felino, como por ejemplo la edad de la gata, su salud general y la cantidad de gatitos que lleva en su vientre. Cada embarazo es único y puede seguir su propio ritmo.

Fases del embarazo felino

Para tener una visión más completa del ciclo reproductivo de las gatas, mencionaremos las fases del ciclo estral o de gestación: proestro, estro, diestro y anestro, que forman parte del proceso de reproducción felina:

Fase 1: El comienzo del ciclo reproductivo: proestro y estro

Antes de que se inicie el proceso de embarazo, las gatas experimentan un ciclo reproductivo que consta de varias fases. El proestro es la fase previa a la ovulación y se caracteriza por el aumento de la vocalización y el marcado territorial. Tras ella llega el estro, también conocido como «estar en celo«. Durante esta fase, que puede durar entre 4 y 10 días, la gata muestra signos de receptividad hacia los machos. Emitirá maullidos característicos y puede adoptar una postura típica para atraer a los posibles compañeros.

Aunque los humanos somos mamíferos, como los gatos, el celo es una particularidad hormonal interesante, largamente estudiada. Una investigación de Taeko Nishiwaki-Ohkawa ha descubierto que la información de luz recibida por la retina se transmite al organismo, ejerciendo un efecto sobre la hormona tiroidea, que tiene un papel clave en la reproducción estacional.

Fase 2: La fertilización y el diestro

Si la gata se aparea durante el estro y ocurre la fecundación, comienza el embarazo. Es entonces cuando comienza la llamada fase de diestro, que es cuando la hembra deja de mostrar señales de estar en celo. El diestro es un período de aproximadamente 14 a 21 días en el que el cuerpo de la gata se prepara para mantener el embarazo. Si la fertilización no se produce durante el estro, la gata pasará por una fase de diestro falsa antes de volver al estro nuevamente.

Fase 3: La gestación y el anestro

Una vez que ocurre la fertilización y comienza la gestación, la gata entra en una fase de anestro. Durante esta etapa, el ciclo reproductivo se detiene y la gata no volverá a entrar en celo mientras está embarazada y amamantando a los gatitos. El anestro puede durar desde la concepción hasta que los gatitos son destetados y ya no dependen de la leche materna.

Durante toda la gestación, la gata se prepara para convertirse en madre y cuidar de sus futuros gatitos.

Identificando el embarazo en gatos

Para identificar el embarazo en gatos deberás prestar atención a detalles que varían en cada felino. Te contamos algunos de los signos más comunes a tener en cuenta:

  1. Cambios en el comportamiento: Durante el embarazo, algunas gatas pueden presentar modificaciones en su comportamiento habitual. Notarás que se vuelven más cariñosas, demandan más atención o que buscan lugares apartados para descansar.
  2. Aumento del apetito: Aunque los gatos, al menos los míos, siempre tienen hambre, si observas un incremento por encima de lo habitual en el apetito de la gata, podría ser un indicativo de embarazo.
  3. Cambios en las mamas: Pueden hincharse y adquirir un tono rosado debido a los cambios hormonales asociados con la gestación.
  4. Síntomas de náuseas: Algunas gatas pueden mostrar signos de náuseas o vómitos en las primeras etapas del embarazo.
  5. Aumento del volumen abdominal: A medida que avanza la gestación, el abdomen de la gata aumentará debido al crecimiento de los fetos en desarrollo.
  6. Instinto maternal: Incluso antes del parto, acicalándose más frecuentemente o buscando lugares tranquilos y aislados para prepararse para el nacimiento.
  7. Palpación abdominal: Siempre realizado por un profesional veterinario, este procedimiento puede permitir detectar los pequeños bultos de los fetos en el abdomen de la gata.

Si sospechas que tu gata está embarazada, es fundamental brindarle los mejores cuidados durante esta etapa especial. Asegúrate de proporcionarle una dieta equilibrada y de calidad, y procura que tenga un lugar tranquilo y acogedor para prepararse para el nacimiento de los gatitos.

Recuerda que, aunque estos signos pueden indicar un embarazo, es siempre recomendable consultar a un veterinario para confirmar la noticia y recibir orientación adecuada.

Mitos y creencias comunes

El embarazo en gatos es un tema rodeado de mitos y creencias populares que, en muchos casos, carecen de fundamentos científicos. A continuación, te contamos algunos:

Mito 1: Todas las gatas tienen embarazos de la misma duración (63 días).

Realidad: Aunque en promedio el embarazo felino dura alrededor de 63 días, la duración puede variar entre diferentes gatas. Algunos embarazos pueden extenderse hasta 65 o incluso 70 días. Cada gata es única, y su gestación puede seguir su propio ritmo.

Mito 2: Si el embarazo dura más de 65 días, hay problemas.

Realidad: Si bien la mayoría de los embarazos felinos se resuelven en 63 a 65 días, un embarazo que dura más de 65 días no siempre es motivo de preocupación. Algunas gatas pueden tener embarazos prolongados sin que eso signifique complicaciones. Sin embargo, si la gata muestra signos de malestar o hay síntomas preocupantes, se debe buscar asistencia veterinaria.

Mito 3: Las gatas pueden quedar embarazadas solo una vez al año.

Realidad: Las gatas son poliéstricas estacionales, lo que significa que pueden entrar en celo varias veces al año, especialmente durante la temporada de primavera y verano. Si no son esterilizadas, pueden tener múltiples camadas en un año.

Mito 4: Las gatas deben tener una camada antes de ser esterilizadas.

Realidad: Este es un mito común, pero no es cierto. No hay necesidad médica o beneficio para la gata en tener una camada antes de ser esterilizada. De hecho, la esterilización temprana puede prevenir enfermedades y problemas de comportamiento.

Mito 5: Las gatas pueden tener gatitos de diferentes padres en la misma camada.

Realidad: Las gatas pueden tener camadas con diferentes gatitos de padres distintos, especialmente si se aparean con varios machos durante su periodo de celo. Esto se conoce como superfecundación y puede ocurrir si la ovulación de la gata es estimulada por la presencia de más de un macho.

Mito 6: Las gatas siempre saben cómo cuidar a sus gatitos sin ayuda humana.

Realidad: Aunque la mayoría de las gatas son muy buenas madres y pueden cuidar a sus gatitos sin problemas, hay ocasiones en las que pueden necesitar asistencia humana. Algunas gatas pueden tener dificultades en el parto o con la lactancia. Es importante estar preparado para cualquier eventualidad y contar con la asistencia de un veterinario si es necesario.

Mito 7: Las mujeres embarazadas no pueden convivir con gatos debido al riesgo de toxoplasmosis.

Realidad: Si bien la toxoplasmosis es una infección que puede transmitirse a través de las heces de gatos infectados, es poco probable que una mujer contraiga la enfermedad simplemente por vivir con un gato. La toxoplasmosis también puede transmitirse a través de alimentos contaminados y la manipulación de tierra. Siempre es importante tomar precauciones higiénicas adecuadas, como lavarse las manos después de limpiar la caja de arena o manipular carne cruda, para reducir el riesgo de infección.

Como todo en los mitos, algunos tienen detrás una base científica, pero en otros hay más de tradición que de realidad.

Atención prenatal y cuidados durante el embarazo:

El bienestar de la gata durante el embarazo es esencial para asegurar el desarrollo saludable de los gatitos. Asegúrate de proporcionarle una dieta equilibrada y de alta calidad, adecuada para gatas gestantes. Los controles veterinarios regulares son fundamentales para asegurarse de que todo esté progresando como debería.

A medida que se acerca el momento del parto, prepara una caja de parto cómoda y tranquila para que la gata se sienta segura al dar a luz. Si bien muchas gatas son capaces de cuidar a sus gatitos sin problemas, siempre es bueno estar preparado para cualquier eventualidad y contar con la asistencia de un veterinario si es necesario.

En la mayoría de los casos, los embarazos felinos transcurren sin problemas, pero hay situaciones especiales y complicaciones que pueden surgir. Algunas gatas pueden tener un embarazo prolongado, pero no siempre es motivo de preocupación. Sin embargo, si notas que tu gata parece estar en apuros o presenta síntomas preocupantes, es fundamental buscar asistencia veterinaria sin demora.

Pensamientos finales

El embarazo en gatos puede durar entre 63 y 65 días, aunque puede variar según cada gata. Debemos desmitificar las creencias erróneas y estar informados sobre los signos y cuidados durante este maravilloso período. Al proporcionar una atención prenatal adecuada y cuidados responsables, podremos asegurar el bienestar tanto de la gata como de sus adorables gatitos. Así que, si tienes una gata embarazada, ¡prepárate para recibir a una camada de peludas y traviesas bolitas de pelo en breve!

Arsenio Coto
Arsenio Coto
Especialista en Growth, aprendiz de gatos. Poco a poco formándome como especialista en comportamiento felino con varios cursos. Escribo para aprender y dar respuesta a los cientos de preguntas que me hago desde que Noa 🐱 y Flea 🐱 llegaron a mi vida.

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